Creado por el grupo
Cuando Soledad abre su valija, las historias
comienzan a nacer y los niños se levantan de sus sillas hipnotizados por los
relatos. Al acercarse ellos ingresan en el mundo creado por la narradora.
Soledad Rebelles es narradora de cuentos infantiles y es miembro de los
grupos Veniquetecuento y Menta Peperina. También coordina y participa de
diversos espacios que involucran la palabra hablada. En esta oportunidad
presentó su espectáculo “Algunos sombreros están vacíos…pero otros están
repletos de historias” en el que quedo de manifiesto su placer por compartir
relatos con los más pequeños. Una vez finalizada su presentación nos accedió
muy cordialmente a brindarnos una entrevista.
¿Cómo fueron tus inicios en esta vocación de
narrar?
Como grupo empezamos a armar un encuentro regional porque queríamos
escuchar a otra personas a ver que era esto de contar cuentos: y ves cómo uno usa una
técnica, el otro un recurso, el otro canta, el otro usa un objeto. Al comienzo
no me animaba a poner objetos porque dicen que la narración tiene que ser
narración. Me hice la valija y empecé a contar Cuentos en Caja como los llamo,
con objetos, para atraer desde otro lado la atención. Pero no es que no respete
al autor; trato de copiar las imágenes, situaciones. Siempre hablo del
ilustrador y del escritor porque para mí el momento de la literatura es lo
importante ¿No?
¿Conservás el cuento original, o lo recreás
según el tipo de público, o la edad?
El proceso del cuento es siempre el mismo. Primero veo si me gusta el cuento me
gusta y si es así ya no lo puedo evitar. Después lo estudio de memoria, pero
antes, si es muy largo lo escribo a mano, ya sea textual o recortando algunas
partes porque las descripciones se disfrutan con la lectura. Entonces después
de reescribirlo, para recordarlo, lo estudio de memoria y lo empiezo a narrar a
quien me quiera escuchar. Se lo narro a mis compañeras de la escuela, a mis
hijos. Todo el mundo sabe que yo narro. Primero el cuento va saliendo medio
acartonado, siempre usando las palabras del autor, luego, cuando empiezo a
narrar, el cuento cambia y la palabra se va adaptando al público que te está
escuchando. Entonces, por ejemplo, en algunos casos como en El Cuento de la lombriz,
quedan varias frases que son textuales como la que voy a leerles - Soledad toma
uno de los libros y lee- : “Dibujos enredados los días que se le da la
santísima gana”.
Además de narrativa¿Utilizás algún otro género como
la poesía?
Sí, narro mucha poesía, eso es algo en donde estoy incursionando ahora,
pero vamos a ver que sale. En el cuento del dragón, por ejemplo, empieza a
tomar unos vuelos increíbles. En este caso muchas cosas son textuales también
¿Ves? -Soledad abre el libro, señala una parte del texto y comienza a leer-:
“Lo segundo para aprender a volar solo-dijo el papa…” - yo lo
cambié por mamá, no sé porque, por lo general, dejo
algunas frases tal cual y trato de ser bastante respetuosa porque para mí la
promoción de la literatura es uno de los objetivos.
¿Preferís autores argentinos?
Sí, me gusta mucho la literatura argentina infantil y creo que tenemos
unos referentes de excelente calidad, y leo mucho. Soy miembro del Cedilij, que
es un centro de difusión e investigación de literatura infantil y juvenil. La
biblioteca que tienen ahí es enorme, entonces me nutro todo el tiempo de
lecturas y mis amigos narradores me preguntan : -¿Cuándo vas a contar un cuento
para grandes? -¡Pero si cada vez me alucino más con los chicos!
¿ Escribís tus propios cuentos?
No, más o menos, en realidad escribo las cosas que me pasan a mí viviendo
con mis hijos. Es increíble, tengo tres hijos que son una fuente inagotable,
tienen 12, 10 y 3 años. ¿Qué querés? ¡Te dicen cada cosa!. Y yo escribo, hago
bocetos, mando por e-mail, pero no produzco mis textos, para eso están los
escritores.
¿Por qué preferís el público infantil?
No sé si me llaman la atención, yo me siento cómoda con los chicos,
siento que escuchándolos uno tiene mucho que aprender. Además trabajo con niños
porque soy maestra jardinera y me siento cómoda con ellos. Casualmente me han
llamado para trabajar en una librería, donde hay niños y de una escuela y de otra…
siempre para el nivel primario, inicial. Se ha dado espontáneamente y
además respeto mucho y admiro a los chicos, me gusta mucho escucharlos ¡Tienen
cada cosa!
¿Solamente narrás o a veces hacés lectura oral?
En la librería a veces hago
lectura de algún libro de esos que llaman la atención por algo, porque son
gigantes, o porque tienen algo llamativo. Sin embargo el 90% de las veces
narro todo, mi cabeza tiene mucha información.
Observamos que en tu escenario estás rodeada de
pequeños títeres, sombreros, cajas mágicas, valija, carteras que recrean la
representación ¿Con qué fines los utilizás? Ayuda a que los chicos presten más
atención?
Claro, me ayuda, los chicos me
prestan más atención. Sin embargo mí me complica porque manejar un objeto es
difícil, pero re contra difícil, y esta lombricita que acabo de utilizar en el
último cuento ¿Sabés el tiempo que estuve para aprender a manipularla? Me
costaba manejar la mano izquierda pero a los chicos les llama la atención y por
eso la incorporé.