martes, 30 de octubre de 2012

Una feria pasada por agua


Creado por Patricia Cozza 
  
 Siesta de lunes. Llovizna persistente y mucho frío. Día ideal  para estar en casa  leyendo un buen libro. También para salir y realizar una recorrida por  la Feria del Libro.
A  las 16  en el patio del Cabildo comenzó un espectáculo de narración de cuentos para niños a cargo de Soledad Rebelles. Resultó una agradable sorpresa porque  me encontré  con una completa y excelente artista. Durante una  hora la narradora  atrapó al  público  con su  magia en la que se enredaron las palabras, la música, el vestuario, las marionetas y diversos y coloridos objetos. Con gracia, soltura y mucho oficio más que narrar interpretó cuentos de escritores argentinos. El público, una gran mayoría de niños con sus maestros, participó activamente del espectáculo. Mimetizados con ellos, los pocos adultos que asistieron,  reían, aplaudían y correspondían con exclamaciones y expresiones de asombro las aventuras  del Dragón que aprende a  volar (cuento de Graciela Pérez Aguilar) o de Lombriz que va, lombriz que viene de Laura Devetach. Por una hora las diferencias entre las generaciones se borraron en el patio del Cabildo.
A las 17, 30 dio comienzo la charla   “El dibujo y la  ilustración para la industria de los  videojuegos”.  Conferenciantes y un público  joven llegaron  juntos en un amistoso y ruidoso grupo compartiendo animadas conversaciones, risas y experiencias. Los jóvenes ilustradores cordobeses  divulgaron  aspectos novedosos  de la profesión,  como  el hecho de que dibujantes que viven en Tucumán, Córdoba y Canadá trabajan simultáneamente, cada uno desde su hogar,  para ilustrar el mismo videojuego con dibujos idénticos. Se marcharon de la misma manera ruidosa que arribaron.
 Mientras la llovizna no cesaba continuaban las actividades en  los pasillos y las salas del Cabildo. Un público escaso y en su mayoría de edad madura  deambulaba serenamente buscando las conferencias y charlas de su interés. 
 Al preguntarle a una de asistentes  cual era la actividad que la convocaba ese día  respondió - Yo vengo todos los años con mis amigas a la Feria. ¡Hay cosas muy lindas! Entro un rato a cada charla y me quedo si me gusta. Soy jubilada administrativa de la Universidad. Voy a todas las charlas que puedo  y a veces compro algún libro cuando están baratos. ¡No me pierdo nada, por más que el tiempo esté feo como hoy!
Cerca de las 19 comenzó el “Diálogo entre los escritores”.  Lucio Yudiccello y Emilio Moyano fueron los escritores cordobeses protagonistas del encuentro.  Delante de un   público  bastante más nutrido que en las charlas anteriores hablaron, entre otros temas, sobre los respectivos procesos de escritura y recordaron sus inicios profesionales. Acordaron en que al modificarse la realidad del país ambos cuentan con condicionantes diversos en el momento de producir sus obras.
Al preguntarles por los talleres literarios, Yudicello lamentaba haberlos omitido en su carrera  mientras que Moyano reconocía los beneficios  de haber transitado por ellos.  Ambos citaron profusamente  las palabras de grandes escritores para sostener opiniones propias y matizaron la charla con anécdotas personales. El público siguió con interés un  diálogo ameno y reflexivo.
En  las carpas de venta y exposición de los libros el público paseaba, miraba, realizaba algunas compras y se refugiaba de la lluvia. La mayoría de los libros expuestos eran de literatura infantil o de autoayuda. Los grupos más nutridos se hallaban  donde había  carteles que prometían promociones y rebajas en los precios.
En una breve conversación con la empleada de una de las librerías, al preguntarle cuál fue el libro más vendido de este año,  respondió – El libro más vendido hasta hoy es Chau dietas, del doctor Sabagh. Es el más vendido de toda la feria. Después le sigue Letra de Médico 2  del Dr. Carlos Presman. No puedo decirte nada más porque no leí ninguno de los dos. “¡Yo estoy leyendo éste de Isabel Allende que me encanta! – y siguió absorta con la lectura de El cuaderno de Maya.
A las 22, en medio de un fuerte viento,  la lluvia que nos acompañó en todo el recorrido  y el tránsito interrumpido debido a una manifestación de protesta, se fueron apagando las luces. Una jornada más, igual pero distinta, de la Feria del Libro cordobesa llegaba a su fin.

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