Creado por Patricia Cozza
Siesta de lunes.
Llovizna persistente y mucho frío. Día ideal
para estar en casa leyendo un
buen libro. También para salir y realizar una recorrida por la Feria del Libro.
A las 16
en el patio del Cabildo comenzó un espectáculo de narración de cuentos
para niños a cargo de Soledad Rebelles. Resultó una agradable sorpresa porque me encontré
con una completa y excelente artista. Durante una hora la narradora atrapó al público
con su magia en la que se
enredaron las palabras, la música, el vestuario, las marionetas y diversos y
coloridos objetos. Con gracia, soltura y mucho oficio más que narrar interpretó
cuentos de escritores argentinos. El público, una gran mayoría de niños con sus
maestros, participó activamente del espectáculo. Mimetizados con ellos, los
pocos adultos que asistieron, reían,
aplaudían y correspondían con exclamaciones y expresiones de asombro las
aventuras del Dragón que aprende a volar (cuento de Graciela Pérez Aguilar)
o de Lombriz que va, lombriz que viene de Laura Devetach. Por
una hora las diferencias entre las generaciones se borraron en el patio del
Cabildo.
A las 17, 30 dio
comienzo la charla “El dibujo y la ilustración para la industria de los videojuegos”.
Conferenciantes y un público
joven llegaron juntos en un
amistoso y ruidoso grupo compartiendo animadas conversaciones, risas y
experiencias. Los jóvenes ilustradores cordobeses divulgaron
aspectos novedosos de la
profesión, como el hecho de que dibujantes que viven en
Tucumán, Córdoba y Canadá trabajan simultáneamente, cada uno desde su
hogar, para ilustrar el mismo videojuego
con dibujos idénticos. Se marcharon de la misma manera ruidosa que arribaron.
Mientras la llovizna no cesaba continuaban las
actividades en los pasillos y las salas
del Cabildo. Un público escaso y en su mayoría de edad madura deambulaba serenamente buscando las
conferencias y charlas de su interés.
Al preguntarle a una de asistentes cual era la actividad que la convocaba ese
día respondió - Yo vengo todos los años
con mis amigas a la Feria. ¡Hay cosas muy lindas! Entro un rato a cada charla y
me quedo si me gusta. Soy jubilada administrativa de la Universidad. Voy a
todas las charlas que puedo y a veces
compro algún libro cuando están baratos. ¡No me pierdo nada, por más que el
tiempo esté feo como hoy!
Cerca de las 19
comenzó el “Diálogo entre los escritores”.
Lucio Yudiccello y Emilio Moyano fueron los escritores cordobeses
protagonistas del encuentro. Delante de
un público bastante más nutrido que en las charlas
anteriores hablaron, entre otros temas, sobre los respectivos procesos de
escritura y recordaron sus inicios profesionales. Acordaron en que al
modificarse la realidad del país ambos cuentan con condicionantes diversos en
el momento de producir sus obras.
Al preguntarles por
los talleres literarios, Yudicello lamentaba haberlos omitido en su
carrera mientras que Moyano reconocía
los beneficios de haber transitado por
ellos. Ambos citaron profusamente las palabras de grandes escritores para
sostener opiniones propias y matizaron la charla con anécdotas personales. El
público siguió con interés un diálogo
ameno y reflexivo.
En las carpas de venta y exposición de los
libros el público paseaba, miraba, realizaba algunas compras y se refugiaba de
la lluvia. La mayoría de los libros expuestos eran de literatura infantil o de
autoayuda. Los grupos más nutridos se hallaban
donde había carteles que
prometían promociones y rebajas en los precios.
En una breve
conversación con la empleada de una de las librerías, al preguntarle cuál fue
el libro más vendido de este año,
respondió – El libro más vendido hasta hoy es Chau dietas, del doctor Sabagh. Es el más vendido de toda la feria.
Después le sigue Letra de Médico 2 del Dr. Carlos Presman. No puedo decirte nada
más porque no leí ninguno de los dos. “¡Yo estoy leyendo éste de Isabel Allende
que me encanta! – y siguió absorta con la lectura de El cuaderno de Maya.
A las 22, en medio de
un fuerte viento, la lluvia que nos
acompañó en todo el recorrido y el
tránsito interrumpido debido a una manifestación de protesta, se fueron
apagando las luces. Una jornada más, igual pero distinta, de la Feria del Libro
cordobesa llegaba a su fin.
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