martes, 30 de octubre de 2012

Todos los días oímos voces distintas pero escuchamos muy pocas. Se han transformado en el sonido de lo cotidiano y no nos damos cuenta aún que en cada una de ellas hay una historia.
Este blog ha sido creado con la idea de escuchar y escucharnos a través de lo que fue la experiencia en la Feria del Libro este año. Por eso compartimos encuentros con personas dispuestas a transmitirnos su arte de contar a través de diversos medios: la oralidad, el dibujo, la escritura, etc.
Ojalá puedan tomar de aquí la mayor parte de voces posibles, porque ya lo saben, también terminan siendo nuestras...

Concluye la Feria del libro con un homenaje a Daniel Moyano

Creado por Benjamín Pappalardo

El miércoles 26 de septiembre a las 20 horas en el patio menor del cabildo se llevara a cabo una intervención artística sobre la novela “tres golpes de timbal” de Daniel Moyano. El día coincide con el cierre general de las actividades de la Feria del Libro.

En consonancia con el lanzamiento de una edición crítica de la novela, donde se reconstruye todo el proceso creativo, se hace un relevamiento de borradores y testimonios (con el auspicio de "Alción Editora", de nuestra ciudad). se decidió montar todo una serie actividades que permiten dar cuenta de manera detallada del trabajo.

Los realizadores de la intervención decidieron repetir el evento que se había llevado a cabo dos semanas atrás por reiterado pedido del público que asiste a la instalación permanente también homenajeando vida y obra del autor.

Vale recordar que Moyano vivió varios años en nuestra capital, por lo que en palabras de los propios organizadores, su obra está imbuida de sus vivencias y sus relaciones personales con Córdoba. La anterior puesta en escena contó con la concurrencia numerosa, por lo que se aconseja ir con anticipación.

Amplia concurrencia de público en el espectáculo infantil de Soledad Rebelles

Creado por Luciana Puccini


Con una amplia concurrencia de público se realizó el espectáculo de la narradora en el Patio Mayor del Cabildo de la ciudad de Córdoba el lunes 17 de septiembre, en el marco de la Feria del Libro. A pesar del tiempo inestable que caracterizó a la jornada, aproximadamente 200 personas presenciaron el evento infantil. Si bien el público estuvo integrado principalmente por niños, cabe destacar también la presencia considerable de personas adultas como maestros y padres que, en calidad de acompañantes, asistieron al encuentro.

El espectáculo “Algunos sombreros están vacíos…pero otros están repletos de historias” se extendió alrededor de una hora, durante la que Rebelles interactuó permanentemente con el público. Este último manifestó atención e interés a lo largo de todos los relatos, participando activamente cada vez que la cuentista lo solicitó. En el espectáculo, la narradora relató cuentos de autoras argentinas como Graciela Montes, Laura de Vetach, Graciela Pérez Aguilar y Florencia Esses. Además empleó objetos, tales como una valija o un sombrero, que representaban los diferentes elementos presentes en las narraciones. A su vez, estos objetos funcionaban como motivadores de dichos relatos. En algunos casos, colocó en escena maquetas que mostraban ilustraciones de los libros en tres dimensiones. Asimismo, Soledad acompaño las narraciones con canciones, bailes y mímicas que hizo repetir al público presente. Entre ellas se destacó “el rap del pure” con el que la narradora cerró el encuentro.
Cabe mencionar que Soledad Rebelles es miembro de los grupos Venique Tecuento y Menta Piperina, y está a cargo del “Ciclo de narraciones infantiles” que se realiza gratuitamente todos los sábados a las 11 de la mañana en la Librería del Palacio. Además ha participado de festivales internacionales de narración oral.



La narradora Soledad Rebelles presentó su espectáculo para chicos


Creado por Laura Romani

La oralidad cada vez funciona mejor con los niños

El lunes 17 de Septiembre se presentó en el Patio del Cabildo la narradora de cuentos infantiles Soledad Rebelles perteneciente al grupo Veniquetecuento y Menta Peperina.

A sala llena, niños de todas las escuelas y extracciones sociales vinieron junto a sus maestras a escuchar historias que tal vez ya conocían.
Con una serie de objetos muy llamativos y un gran histrionismo, Soledad contó cuentos no tan conocidos por sus espectadores porque pertenecían a autores argentinos, combinándolos con la cotidianeidad y los problemas que se le presenta a cualquier niño al momento de adaptarse al mundo de los adultos.

El evento finalizó con la participación de la mayoría de los chicos interviniendo en la narración y aportando mucho de su mundo de fantasía.

Los padres y las maestras quedaron muy conformes porque la creatividad despertó la alegría y contagió ganas de seguir contando historias.
Al finalizar, Soledad dio varias entrevistas a personas que se acercaron interesadas por el peculiar modo de trabajar de la narradora.

“Me di cuenta de que no hay que creérsela”


Creado por Patricia Cozza


Así lo afirmó el escritor Lucio Yudicello durante el Diálogo entre Generaciones en la Feria del Libro Córdoba el 17 de setiembre. En una amena charla con Emilo Moyano sostuvo: “Me di cuenta de que no hay que creérsela cuando el verdulero envolvió unos huevos con la hoja del diario que tenía publicado mi cuento”.  Moyano coincidió entre risas y agregó – Impacta mucho el momento que uno ve su nombre impreso en una hoja, pero después uno se da cuenta que nos quedamos con  la árida tarea de la escritura diaria.

Sergio Galtieri realizó la presentación de los escritores en la Sala 3 del Cabildo. La tarde fría y lluviosa y un público escaso en general  fueron el marco de casi todas las actividades de la Feria planificadas para la jornada.

Durante el encuentro, Emilio Moyano (1972) y Lucio Yudicello (1950) acordaron sobre diversos temas. Coincidieron en que las historias ya están hechas antes de escribirlas; ellos como escritores tienen la función de rescatarlas y plasmarlas sobre  una hoja. Sostuvieron que la escritura cumple la misma función que los sueños en la vida de las personas y que la literatura inevitablemente  proyecta  la realidad individual y social del país.

Posteriormente debatieron sobre el rol que desempeñan los artistas en el momento  que les toca vivir. Mientras Yudicello rastreaba sus inicios literarios en la década del 90 y lo calificaba como “búsqueda estética”, Moyano  anclaba sus comienzos  en el año 2000,  fruto de la realidad política y social del momento.

Ante la pregunta sobre la importancia de los talleres literarios en la formación de los escritores Yudicello lamentó no haberlos realizado porque “hubiera acortado caminos”. Moyano sostuvo que los talleres habían sido determinantes en  los inicios de su actividad literaria.

La charla fue amena y sin grandes contradicciones. Ambos se esforzaron por encontrar los puntos en común más que las diferencias entre las dos generaciones de escritores cordobeses.
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Lucio Yudicello ha publicado ensayos y narraciones en revistas de Argentina y España.
Entre sus obras, se encuentran El derrumbe (1985), Las voces (1992) -Premio Fondo Nacional de las Artes-, La guerra invisible (1994), Los nombres de la furia (1995), 

Emilio Moyano nació en Córdoba, Argentina, en 1972, y estudió literatura y filosofía. Es autor de El libro blanco (Ciprés Ediciones) y Radiografías (proyecto-libro online). Sus textos han aparecido en diversos medios como La Voz del Interior y Hoy día Córdoba (Córdoba), y las revistas Letralia (Venezuela), Destiempos (México DF) y The Barcelona Review (España).

Una tarde a puro cuento

Creado por Luciana Puccini

Apremiada porque en breve el reloj indicaría las 3 de la tarde, una mujer de pequeña estatura y vestida de alegres colores, se desplazaba apresuradamente por el Patio Mayor del Cabildo de la ciudad de Córdoba alistando los últimos detalles de su espectáculo.
Expectantes por la visita y precedidos por mujeres con delantal, numerosos grupos de niños ingresaron alborotados al Patio en ese momento. Eran los alumnos de jardines y escuelas primarias que, acompañados por sus maestras, presenciarían el espectáculo de la narradora Soledad Rebelles el lunes 17 de septiembre, en el marco de la Feria del Libro. 
Entrando en clima 

Con el propósito de crear un espacio de calidez y confianza, la narradora inició su espectáculo presentándose ante su público e interpelándolos con algunas preguntas: “¿De qué colegio son? ¿Le gustan los cuentos? ¿Quién les cuenta cuentos en su casa?” . Una catarata de “si, me gustan” , “mi abuela” , “mi papá” se sucedió tras los interrogantes. Luego, anunciando que narraría un cuento nuevo y desconocido por todos, Soledad, por el contrario, comenzó a contar relatos tradicionales, como el de La caperucita roja o Hansel y Gretel.  Al reconocer inmediatamente dichos relatos, los niños empezaron a gritar a viva voz que ya los conocían. Esto le permitió a Soledad aumentar la expectativa de los niños y corroborar que estuviesen atentos a sus narraciones. 
Ya en el meollo de la cuestión 

Soledad comenzó a narrar un cuento llamado La valija de Doña María de la autora argentina Graciela Montes. Para captar más aún la atención de los pequeños, utilizó una valija de múltiples colores de la que fue sacando sucesivamente diversos objetos, como una caja y un sombrero, a la manera de las cajas chinas. Luego, empleando como apoyo visual una vistosa cartera, contó un relato de Florencia Esses: Mamá maga. Continuando con su presentación, narró la historia Dragón que aprende a volar de Graciela Pérez Aguilar. En esta ocasión, Soledad no utilizó ningún objeto soporte, sin embargo para su interpretación se desplazó por todo el escenario. Representando al dragón que intentaba aprender a volar, la narradora se subió varias veces a una silla y  también circuló entre los niños que se encontraban sentados en el piso, simulando que los pisaba. Esta performance, además de impedir que el público infantil desviara su atención, represento uno de los momentos más graciosos de la jornada, en el que las risas fueron constantes.
Y colorín colorado…  

Para finalizar su espectáculo, Soledad optó por un breve cuento de Laura Devetach: Lombriz que va, lombriz que viene. En este caso, Soledad utilizó el títere de una lombriz, al que fue desplazando por una maqueta que representaba túneles subterráneos. En esta oportunidad, se intensificaron las expresiones gestuales que habían acompañado los cuentos anteriores, y los movimientos realizados por la lombriz concentraron la curiosidad de los niños. En ningún momento del espectáculo se observó que el interés de los adultos haya mermado, por el contrario, se los vio abstraídos en el mundo mágico de cada una de las historias. Así, el entusiasmo de grandes y pequeños dio cuenta del efecto cautivante de la palabra y la puesta escena de una narradora de gran calidad artística.        
  

   

La Feria dentro de la Feria

Creado por Benjamín Pappalardo

Las cuerdas de una guitarra española barnizada a color miel son tañidas por un hombre abrazado a la misma con la cabeza gacha y el oído cerca de la madera vibrante. En Do menor y con el mismisimo perfil de su padre Daniel, de hecho un perfil que se cuenta por tres porque los dos primos de Daniel asustan con su parecido, el hijo casi personaje del escritor cierra de manera paradójica el homenaje al escritor y a una obra en particular del bonaerense. La edición de una obra crítica sobre la novela “tres golpes de timbal”, es presentada en varias instancias distintas a las de cualquier otro libro que se presenta en la feria exterior. Se monta al mismo tiempo una presentación que celebra al escritor, a su obra y de manera particular a la idea de una feria, no realizada sobre carpas y stands, sino sobre los sentidos de una novela.

Hay una feria externa, la que todos transitan, en la que se comercializan libros en miniatura, biblias y coranes, historias revisionadas por organizaciones inesperadas, tratados navales y por supuesto las vitrinas de las librería habituales que salen de camping en carpa a la plaza San Martín. Quizás lo más surtido tenga que ver con literatura infantil. Esa misma feria externa, la del tránsito, apadrina toda una serie de eventos de formatos variados que componen otra feria al interior del cabildo generalmente. En cada uno de esos eventos se da una dinámica particular, pueden ser las consabidas charlas, las presentaciones de libros, las lecturas de poemas, que más o menos discurren por caminos conocidos, aunque no por eso aburridos o poco productivos. Los que convocan son los conferenciantes, el invitado central que va a dar una charla sin mediar demasiados preparativos por parte del protagonista aparte de su bagaje en el tema, convocan también las actividades que están enfocados por generaciones, por grupos etarios.

En particular decidimos ser espectadores de una actividad que denota por concurrencia y preparación que la feria apunta seriamente al público infantil. Soledad Rebelles hacia gala de su histrionismo y cocechaba la emoción de los pibitos por todo la enorme carpa montada en el patio central del cabildo. Los chicos iban con su escuela o jardín. Los espectadores infantiles a la par con los docentes y algunos padres aceptaban y entraban en el ida y vuelta que les proponía toda la intervención narrativa sin la menor resistencia o demostración de aburrimiento. Chicos por todos lados sentados hasta en el piso de los bordes de esa carpa salón. La razón de ser de la feria podría ser varias decenas de actividades como esas. Viendo los stands infantiles y la relación natural de los chicos con este tipo de propuestas cada vez quedan menos dudas respecto a uno de los puntos fuertes del evento en general. La replica de la feria infantil cae de maduro.

Más tarde, ese mismo Lunes 17 de septiembre fuimos a dos actividades más. En un pasillo adyacente al patio mayor varias personas relativamente jóvenes intervenían con dibujos un tablón que hacia de pizarra o mural. El título de la charla resumía la mayoría de lo que escuchamos: “Cómo se trabaja desde Córdoba para el exterior”. Una serie de no tan jóvenes dedicados al dibujo y al cómic contaban sobre sus historias particulares para sobrellevar la profesión. Los que escuchaban eran adolescentes y jóvenes que aparentemente empezaba y estaba ávida de saber, por edad y por gusto, sobre cómo mantenerse dibujando. La ansiedad por las respuesta se notaba. La charla devino en la aplicación de estas producciones gráficas a los videojuegos, pero el tono se mantuvo coherente con el interés del público.

La última charla “del árbol al e-book” prometía un público variado, o más bien joven, interesado en la posibilidad de entender las necesidades y modos de lectura y producción que conlleva la digitalización de un texto. Nos encontramos con un grupo numeroso de público mayor (o viejitos) entusiasmados por la temática, que en realidad tenía un enfoque ecologista. Podría decirse que era una generación preocupada por las otras.

Por un interés particular en el autor decidimos asistir a la instalación y posteriormente a la intervención que celebraba la obra de Daniel Moyano. La sorpresa fue incesante desde un primer momento. Amerita otra crónica describir la instalación (dejamos algunas fotos para tener una idea), las pinturas, videos, fragmentos y audios de vida y obra del autor. Sobre todo de su vida. Un cartel grande mostraba una cronología de alguien casi itinerante. Los videos con testimonios de familiares y amigos con tonadas múltiples lo confirmaban. La música parece estar destinada a ser nómade, incluso si es escrita.

Enseguida tuve dos impresiones, la idea que comparada con las otras ferias interiores está tenía un trabajo, una preparación mucho mayor, que en si mismo parecía una completa feria dentro de otra feria. La cantidad de actividades, charlas y la intervención que vendían los folletos y cronogramas anticipaban algo de esto. La otra impresión tenía que ver con que esta instalación hablaba de una generación más. No sé si perdida, porque muchas cosas atestiguan, incluso sus propias novelas, que Moyano solo escribía pensando en Argentina, pero al menos apartada. 

Días más tarde llegamos a la intervención. La presunción sobre el carácter de esta “feria dentro de la feria” se confirmaba. La obra crítica que se lanzaba de la novela “tres golpes de timbal”, al igual que la instalación, de por si merece varios párrafos. Pero puede decirse que era un elemento central de todo un desfile de celebraciones que giran alrededor de partes de la novela. Era una feria dentro de una feria, que a diferencia de la exterior, que nos pasea por las posibilidades de elección de una nueva lectura entre un mundo de ellas; en este caso celebra e invita a recorrer las partes de una obra. Una feria de una sola obra, que se dedica a dar espectáculo y congraciar a los sentidos que cada lugar de esta novela dispara.

Es imposible citar todas las lecturas y sentidos que despertaban cada una de esas partes, sería necesario repasar toda la novela. Para mencionar alguno, que tuvo cierta recurrencia, en algún momento leí que Moyano se centraba en la sonoridad de las palabras, y que le costaba desde el exilio español volver a los sonidos de acá, de “las palabras que sostienen las cosas”, como tantas veces se insinua explícitamente en su novela. La ausencia y la busqueda del sonido estuvieron muy presentes en toda la intervención (y en la instalación también).

Una vez que entramos todo sucedió alrededor del público. Nosotros girabamos con cada interpretación. Una pintura de la novia de la cordillera se estaba realizando en un extremo. Las luces se apagaban y la proyección de las generaciones de familiares leyendo partes de su obra se proyectaba sobre otro costado. Voces finitas de chicos, tonadas parecidas a las del propio Daniel. Generaciones y tonadas. Terminada la proyección una orquesta hacia bailar a un par de marionetas, la multitud me tapo la visión en este caso. Apenas terminada la melodía una escena de la propia novela. Tres mujeres representaban a modistas que confeccionaban al tiempo que desgajaban el vestido de la novia de la cordillera, ahora de carne y hueso. Se retiraron y desde el balcón del piso de arriba un coro y estas mujeres recitaron un poema sobre la ausencia: “Que vamos a hacer cuando no estes más , cuando la casa este vacía, cuando no estes más acá para decir que lindo es el día” “En que silla me siento para no darme cuenta en que silla me siento”. Después nuevamente proyectada aparecía la palabra del propio Moyano, desde España.

Pampa Arán, y uno de los encargados de la edición crítica de la novela despedían la jornada, aplaudían el trabajo, el escrito y el escenificado. Algunas disquisiciones teóricas y consideraciones sobre el autor y la obra de Arán. Y finalmente la epifanía del evento (como la describe DM en algunas entrevistas), que despedía a los músicos, pintores y actores feriantes. Presentaban a Ricardo Moyano, el hijo, diciendo que lo habían localizado en alguna gira perdida por pueblos del salar santiagueño. Ricardo, dijo que se había predispuesto para llevar hasta las últimas consecuencias el consumo de vino, pero ya que lo citaban a tocar, tocaría. Y antes de la ejecución dijo algo como “el arte no sirve para nada, pero está. Si a este libro lo van a leer millones y dentro de mil años se va a hacer esto mismo, nosotros vendríamos a ser los primeros. ”.

En principio la frase me sonaba a la de algún personaje de sus novelas, a alguien que vive en un puro presente, que es musical porque le nace, que lo acompaña en su necesidad. Ricardo era hijo y personaje, pensé dándome aires de no sé que. Pero dijo que el arte no es nada y que de todas formas se hace y se va a hacer dentro de mil años. Que también es igual a decir que viene a ser para el hombre como el canto para un pájaro, o para no usar términos tan poéticos y gastados, como el relincho de un caballo. Es mucho. Probablemente la emoción por querer seguir relacionando partes de la intervención a la novela.